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Siendo imposible para nuestra entidad el abarcar tan amplia gama de especificidades relacionadas con el tango, nos hemos fijado como tarea inicial la de preservar material sonoro.
Las grabaciones de tango comenzaron a efectuarse en los años 1906/07, desarrollándose durante las décadas de los años ´10, ´20 y ´30, llegando a su ¨climax¨ en la década del cuarenta. Comenzando su decadencia a partir de la segunda mitad de la década del ´50, al igual que otras manifestaciones musicales originarias de otras partes del mundo (la canzoneta italiana, la copla española, el vals parisino, etc.) que sufrieron el mismo embate de la música angloamericana expandida en el mundo entero luego de la segunda guerra mundial.
Quiere decir entonces que las grabaciones sonoras que se efectuaron durante ese período (1906-1964) fueron impresas en placas de pasta de 78 rpm, pues si bien en Argentina comenzaron a realizarce grabaciones en vinilo
(LP´s) durante la segundo mitad de la década del ´50, todavía se continuaron fabricando discos de pasta hasta 1960.
Como lo explicamos antes, fue en la década del ´40 donde el tango tuvo su ¨época de oro¨, existiendo para ese entonces más de cien orquestas actuando regularmente y grabando la gran mayoría de ellos en diferentes sellos discográficos.
Estos sellos, empresas fundamentalmente extranjeras, como RCA VICTOR (USA) y ODEON (G. Br.) por citar los dos más importantes que competían en el negocio del disco, monopolizando entre ambas casi el 90% de los interpretes, se dedicaron a difundir lo que el público reclamaba, y el tango era por lejos, la música de mayor difusión en los conglomerados urbanos antes señalados.
Cuando se produce la irrupción del disco de vinilo, ya el tango había comenzado su declinación, pero conservando todavía el público un gran interés por poseer en L.P. las mismas grabaciones que atesoraban en los frágiles discos de pasta.
Negocio al fin, las empresas discográficas comenzaron a reeditar en L.P. aquellas grabaciones más solicitadas y de segura colocación en el mercado. Fue así que se reprodujeron gran cantidad de grabaciones de las décadas del cuarenta y anteriores (fundamentalmente de Carlos Gardel muerto en 1935), apareciendo en las disquerías material conteniendo versiones instrumentales de las principales orquestas, y también temas cantados impresos por los binomios más destacados como TROILO-MARINO, TROILO-FIORENTINO, D´AGOSTINO-VARGAS,
PUGLIESE-CHANEL, PUGLIESE-MORAN, TANTURI-CASTILLO, DARIENZO-EGHAGÜE, etc.
Pero no todo fue reeditado, muchas veces porque la cantidad de temas a incluirse en un L.P. (generalmente doce) no coincidía con la cantidad de grabaciones de un determinado vocalista, otras por problemas con las matrices, etc.
Pero la causa fundamental de por qué no se hicieron tantas reediciones fue por razones de ¨mercado¨, es decir que no existía para todos los intérpretes la misma seguridad en cuanto a la colocación y venta de las cantidades mínimas a realizar, por una cuestión de costos y rentabilidad.
Como no existió nunca por parte del Gobierno Nacional, ningún ente específico que se ocupará de archivar, clasificar, preservar, guardar todo el material gráfico o sonoro que produjera el fenómeno cultural del tango en esas décadas, y las empresas no estaban obligadas por ninguna ley a conservar los originales, solamente se han conservado las versiones de los interpretes más populares y dentro de ellos, aquellos temas de mayor conocimiento y difusión.
No hay estadísticas de la cantidad de grabaciones efectuadas durante las décadas antes citadas, pues no existen registros oficiales y muchos de los pertenecientes a las empresas discográficas se han destruido. Estimaciones de estudiosos hablan de una cantidad alrededor de 25.000 discos de pasta de 78 rpm producidas durante ese período, solamente de tango.
Si la estimación fuera cierta, existieron alrededor de 50.000 versiones de tangos grabados (los discos tenían dos lados), de los que solamente se han reeditado luego en medios sonoros más modernos, como fueron los LP´s (décadas del 50 y 60), cassetes (décadas del 70 y 80) y CD (década del 90 en adelante), alrededor de 12.000 versiones grabadas de tangos de diferentes intérpretes.
Siguiendo este hilo de análisis, de ser ciertas estas afirmaciones, habría entre 38.000 y 40.000 versiones en 78 rpm que no se reeditaron jamás.
El BATC se ha fijado en su primera etapa de desarrollo el objetivo de reeditar la mayor cantidad de estas grabaciones sobre los que existe fundamentado temor de que las mismas terminen ¨perdiéndose¨ si nadie se preocupa seriamente de su rescate del olvido.
Podemos afirmar categóricamente que muchas de estas grabaciones ya se han perdido para siempre. Tengamos en cuenta que de acuerdo a la cantidad de habitantes en nuestro país en esos tiempos, que pasó de cuatro millones (años 20) a seis millones (años 30), y a diez millones (años 50), las cantidades mínimas de producción establecidas por los sellos discográficos era de solo 300 placas. Cuando un intérprete de fama producía un ¨éxito¨, se estampaban partidas de 5000 discos, que en algunos casos como la famosa ¨Cumparsita¨ de Juan D´Arienzo, hubo que repetir infinidad de veces. De estas ¨grandes¨ producciones han llegado hasta nuestros días muchos discos de pasta, pues había alguno de ellos en casi todos los hogares, pero cuando la orquesta no pertenecía al grupo de los líderes, o cuando el tema musical no resultaba de gran impacto, la producción quedaba en las cantidades mínimas (300 placas), habiendo casos en que luego de 50 años o más, no ha llegado hasta nuestros días ningún disco en estado recuperable.
Tengamos en cuenta que los discos estaban producidos por un material quebradizo, parecido a la porcelana, quebrándose, rayándose, torciéndose, englobándose, y en muchos casos, eran atacados por hongos y otros microorganismos que alteraban su calidad.
De las matrices de estampado que poseían las empresas grabadoras, no se han conservado, por razones de espacio en primer lugar, y fundamentalmente porque su conservación no tenía sentido, ya que luego de la aparición de material plástico que permitió la confección de los discos de ¨long plays¨, las matrices originales no serían ya utilizadas y por lo tanto fueron destruidas.
En algunos casos como las de la compañía ODEÓN, antes de desprenderse de esas matrices, se pasaron los originales a cintas magnetofónicas de carretel, las que actualmente se conservan, pese a haber perdido algo de sus matices sonoros por la degradación que sufren las cintas con el paso del tiempo. En otros, como las de RCA VICTOR, actitudes equivocadas o simplemente mercantilistas como las adoptadas por los funcionarios internacionales de turno, que habiendo llegado a la conclusión de que el tango ¨estaba perimido¨, tiraron a la basura los originales sin prever su conservación por ningún medio.
Todo esto ha sido muy lamentable y obliga a quienes sentimos el tango como una manifestación auténtica de nuestra cultura popular, a efectuar los mayores esfuerzos para recuperar, dentro de lo posible, todo lo que pueda rescatarse.
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